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Chorlitejos, correlimos, vuelvepiedras o andarríos son algunas de las 50 especies de aves migratorias que acuden durante el otoño a los humedales de las Salinas de Fuencaliente, en el vértice sur de la isla de la Palma, para descansar y alimentarse de los microorganismos que allí abundan. En este enclave se lleva produciendo sal desde hace más de 40 años, por iniciativa de la familia Hernández, siendo las únicas salinas en funcionamiento en las islas occidentales de Canarias.


Las Salinas Marinas de Fuencaliente producen alrededor de 700 toneladas anuales de sal, que se comercializan bajo el nombre de Teneguía en la propia isla y una pequeña parte en el extranjero. Además, la zona es un reclamo turístico al encontrarse al final de la “ruta de los volcanes”, un paraje natural con 21.000 visitantes al año.


Para responder a esta demanda, están construyendo un centro de interpretación conocido como “El Jardín de la Sal”, como punto final del itinerario autoguiado que permitirá conocer las características del espacio y el proceso de producción tradicional de la sal. “El Jardín de la Sal” ha contado con financiación de Triodos Bank, y se completará con un restaurante temático, orientado a la gastronomía local, donde la sal de las salinas y los productos ecológicos de la zona son los protagonistas.