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El origen de Graphenstone se remonta a 2010, momento en el que Antonio León decide alejarse de las pinturas plásticas convencionales que contienen sustancias tóxicas para la salud humana y del planeta. Tras varias investigaciones, Antonio dio con la fórmula maestra: un producto creado a base de cal artesana y grafeno.


La unión de ambos elementos da lugar a un producto ecológico que absorbe CO2. Concretamente, “3 botes de 15 litros eliminan más de 10 kg de CO2 al año”. Con sus pinturas, Graphenstone aporta su granito de arena para la reducción de los gases de efecto invernadero y, por tanto, del cambio climático.


En Triodos Bank hemos financiado a Graphenstone para que continúe comercializando sus productos, “ideales para proyectos verdes, edificios sostenibles, viviendas energéticamente autosuficientes, con sello passivhaus, o para la creación de modelos de ciudades inteligentes, Smart Cities”.